jueves, diciembre 10, 2009

Let me be

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El chico iba de traje. el tren iba lleno. el chico iba leyendo. el tren se iba moviendo. el chico leia algo. un libro que aparentemente no era lo que el esperaba. el tren comenzo a traquetear.
el chico vestia un traje que ocultaba su corta edad. era joven y en su cabeza su pelo largo se despeinaba un poco rebelde. Era una analogia de las ganas que tenia de revolear ese traje y los apuntes de contabilidad que llevaba bajo el brazo. El libro, aunque no
le gustaba, lo distraia un poco de su realidad. Se sentia tan incomodo con su rutina y su vida como dentro de esos pantalones de vestir. 15 años de colegio privado,clases de inglés, guitarra, fútbol, quiso estudiar arte pero a papá no le gustó. Su destino era seguir el estudio contable, una orientacion en economia, una carrera en administracion de empresas y un destino marcado antes de poder tenerlo claro el mismo. Y, un poco a escondidas, lee un libro de poesia. No sabe porque lo lee a escondidas, o porqe lo oculta cuando alguno de los pasajeros del tren ojea uno de los versos escritos en las paginas. Dos chicas comentan una estrofa y, entre murmullos, hacen un comentario sobre lo lindo que es el y las ondas que luce en el pelo.. a el mucho no le generan los murmullos
pero no evita ponerse colorado. Todavia no explica como en una vida tan armada, acartonada y controlada, aun no puede controlar sonrojarse...sigue leyendo. Un sacudón del tren le separa la vista de la lectura y mira a los pasajeros. Un poco mas alla, pasa por la puerta un hombre de unos 30 años. La vista cansada y una mano temblorosa secan una frente brillante de sudor. Ese hombre se preocupa, las deudas lo tienen un poco ahorcado: viene pagando los pagos minimos de la tarjeta que saben que son un arma de doble filo, hoy no comio porque no podia gastar un centavo de mas en comprar algo en la calle, está a al decimo dia del mes y aun no ve plata en la cuenta del banco, mama espera en casa, papa solo vive en un recuerdo, en una foto arriba de la comoda desde que una enfermedad horrible lo consumio en pocos meses...a el y a los pocos ahorros que tenia la familia. Ya no se acuerda como fue que crecio tan rapido...tan rapido crecio que no le quedo tiempo para ocuparse de otras cosas, como el amor. Del hambre parece que la presion le empieza a ceder, o es el sueño? hace noches que se queda hasta tarde sacando cuentas...cuentas cuyos numeros, por mas que
esten escritos en lapicera negra, dan en rojo. Unos libros se le resbalan entre en antebrazo y el costado del cuerpo...
El chico no deja de observarlo. Mira la cara del hombre, sus libros y su cuerpo. La cara muestra cansancio, los libros numeros y su cuerpo una vida incompleta... el chico se ve a si mismo reflejado en ese hombre dentro de unos diez años... el chico no quiere llegar a ser ese, no quiere que su futuro sea asi, no quiere arrepentirse por no hacer lo que
siente, lo que le gusta. Quiere dejar de darle el gusto a los demas y darle un par de gustos a su alma antes de que sea un poco tarde... el chico va a ser ese hombre tarde o temprano, pesos mas o pesos menos, preocupaciones mas o preocupaciones menos, pero en esencia sera ese: en su cara el dolor y el cansancio de esa vida, los libros de su vida no traen versos adronados de poesia, traen el dolor de la exactitud y el calculo y su cuerpo deja ver una vida vivida casi sin amor...
El hombre se baja del tren y con él se va una historia, algo ya vivido y realizado. El chico aun tiene un tramo por viajar. Ver a ese hombre lo hizo reflexionar. El chico cambió y todo lo que había creido crecer en estos últimos años no era nada. Estaba a punto de pegar el estirón. Bajo del tren, el dia habia estado pesado pero ahora había una tierna brisa fresca. Agarro el celular y llamo a papá, le dijo que lo quería mucho pero que pensaba que esa carrera no era lo suyo y que iba a estudiar poesía. Los gritos del otro lado del teléfono no lo alteraron, todavia la imagen del hombre estaba fresca en su cabeza
. Corto la llamada. Paso por al lado de un cesto, abrió su mochila y la vació, salvando el libro de poesía que acababa de comprar y un cuadernito donde de vez en cuando escribia algun verso. El chico inflo el pecho con ese aire fresco, caminó con paso firme y se desabrocho los dos primeros botones de la camisa...




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